miércoles, 22 de agosto de 2007

cerca



ella usaba las palabras adecuadas
trepaba el cielo infernal
de la inmensa estepa
donde el cielo era todo azul naranja



sus manos y su pelo
eran planetarios que extrañaba.

sed


solía mantenerme vivo
durante la noche

era el canto de un sueño
que se demora
detrás de un árbol perdido

sin ni siquiera respirar
por no hacer ruido.

miercoles de ceniza


Ella tenía la habilidad
de aparecerse
trayendo la magia del día
conviertiéndose en noche

martes, 21 de agosto de 2007

lunes de ayer (Han)

Había todo el silencio que se podía esperar de la tarde
sus manos quietas sobre su falda
sus ojos iluminando como estrellas
la habitación enorme

ella se había metido en él


viernes, 17 de agosto de 2007

Silvina Ocampo


toda la huella
caída sobre el agua turbia
el ruido de la cara de cristal
de aquel sueño
imposible de desenterrar
esta haciendo estragos
entre mis esqueletos de jardin iluso.
esta entregado a caer al vacío

jueves, 16 de agosto de 2007

Silencio


Entraron en uno de esos pocos cafés clásicos que quedan en la cuidad, el pidió un cortado y ella un capuchino con canela y chocolate. Se miraron largo tiempo, parecían dos boxeadores durante los primeros segundos del primer round. El empezó a hablar, diciendo pocas palabras. Le contó lo extraño que había sido para él aquella mañana en que la conoció, que por un momento había perdido la noción de lo que sucedía alrededor y que automáticamente cuando ella se le quedó mirando a los ojos, mientras duró todo ese instánte, el pudo ver como su cuerpo se fue silenciando lentamente, pudo sentir como todas la palbaras se escurrían dejándolo allí mismo, inmóvil. Ella lo escuchaba atentamente mientras sacaba un poco de espuma de su capuchino con una cuchara, a veces reía, a veces se quedaba pensativa con los ojos clavados en la transparencia de la vidriera del bar.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Apariciones (fragmento)


El comenzó a perseguirla, inventaba encuentros que la casualidad no habría permitido concretar jamás, le dediacaba el máximo de su concentración cuando ella aparecía en su mente, perdía el habla, le transpirabana las manos, se agitaba, sin tener la necesidad de estar en movimiento. Todos esos síntomas se fueron repitiendo cada vez más frecuentemente